Artículo de Alberto García Chasco  publicado en el Diario Vasco
 
GENTE DE LA CIUDAD
 
Premios Casa de Lúculo
La cofradía La Casa de Lúculo celebró la cuarta edición de sus premios anuales, concedidos a distintas bodegas y personalidades del mundo del vino. El acto tuvo lugar en el hotel Palacio de Ayete.
 
Premios Casa de Lúculo
Mariló Gurruchaga presentó el acto junto al cocinero Juan Mari Humada. [DV]
A la cita asistieron más de cien personas entre cofrades, esposas e invitados. Todos ellos degustaron una sensacional cena en el restaurante Bera Bera del hotel, preparada por el joven chef Sergio Humada, toda una promesa de la gastronomía guipuzcoana. Antes del banquete, sin embargo, tuvo lugar la entrega de premios. La presentación corrió a cargo de Mariló Gurruchaga, quien hizo una acertada descripción de las características de las personas y bodegas galardonadas.

El premio al mejor vino 2004 fue para Quincha Corral 2001, de la valenciana Finca Mustiguillo. Lo recogió su propietario, Toni Sarrión, de manos del presidente de la cofradía Juan Mari Humada. El premio entregado, en todos los casos, consistió en una bonita figura alegórica a las cepas creada por el ilustre escultor guipuzcoano Iñaki Ruiz de Eguino. El propio artista acudió a la cena, acompañado por su esposa.

El galardón a la trayectoria de una bodega fue para Viñedos del Contino, perteneciente a la denominación de origen Rioja, y lo recogió su enólogo Jesús Madrazo. Se lo entregó Juan Manuel Taracena, director general de Giroa, una de las firmas patrocinadoras del evento. Y como personaje del mundo del vino se premió a Emilio Moro, propietario de la bodega que lleva su nombre en Ribera de Duero. El propio Emilio Moro recogió el trofeo, acompañado por su hijo Javier Moro. Se lo entregó José Manuel Lukas, de la firma Lukas & Solbes, los otros patrocinadores de la cita. Tampoco se perdió el acto Joaquín Solbes, faltaría más, acompañado por su hijo y su comercial Presen.

Todos ellos agradecieron efusivamente los reconocimientos y destacaron el hecho de haber sido premiados por unos aficionados al vino tan serios, rigurosos y, ante todo, sin intereses comerciales. Importante detalle. Los ganadores se deciden por votación, entre todos los cofrades, después de probarlos a lo largo del año en distintas cenas de maridaje.

Una vez entregados los galardones llegó el momento de disfrutar de la cena, regada con unos caldos para quitarse el sombrero: Finca Terrerazo 2002, Quincha Corral 2001, Contino Graciano 2001, Contino Villa del Olivo 2001, Maleollus de Valderramiro 2003 y Maleollus de Sancho Martín 2002. La gente no daba crédito a la altísima calidad de lo que estaban probando.

La gala concluyó, como es habitual, con un distendido debate sobre las características de los vinos y las bodegas. Por último, llegó el turno de las copas y de las alegres conversaciones y quedó redondeada una fantástica velada.


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